9 consejos para madres con hijos inquietos

hijos inquietos
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inquietosLos niños en su mayoría son inquietos y excitables, es su esencia y una característica de los primero años de exploración y desarrollo infantil. Para muchos padres es muy cansador sobrevivir día a día al ritmo de hijos inquietos ya que pueden ser muy exigentes y demandantes de energía por lo que agotan hasta el más resistente. Muchos padres se desesperan por el exceso de ruido en casa, por no poder tener sentados a los niños por más de un minutos sin embargo debemos comprender que es algo totalmente normal y que forma parte de su proceso madurativo.

A continuación te dejamos algunos consejos para que todos se sientan más cómodos en casa.

1.- Favorece el hábito de estar quietos y tranquilos un rato.

Busca actividades tranquilas y agradables e interesantes para el niño o niña, puede ser la lectura de un cuento, un juego de mesa, etc. Trata de habituarlo diariamente a realizar esta actividad durante un rato. Comienza por intervalos cortos de tiempo y a medida que adquiera el hábito, podemos ir subiendo los tiempos.

2.- Haz de ejemplo y No pierdas los nervios, entiende que no pueden evitarlo.

Se comprensivo con ellos y actúa como modelo. Cuando el pequeño está inquieto es habitual que las personas que le rodean se pongan nerviosas también y respondan con poca calma, debemos mantener la calma en todo momento. Los niños y niñas aprenden mucho de lo que ven.

3.- Ayúdale a que canalice su energía de forma positiva.

Busca alguna actividad con la que pueda descargar su tensión. Si pretendemos que el pequeño este en casa toda la tarde viendo la tele, no descargará esa tensión y se mostrará inquieto. Practica algún deporte con él, llévale a montar en bici, al parque, o cualquier deporte que le interese.

4.- Practica técnicas de relajación.

Es bueno emplear en determinados momentos en los que no se pueda descargar la tensión con otra actividad, técnicas de relajación. Le enseñamos de esta forma una conducta alternativa que le ayuda a relajarse y descargar los nervios.

5.- Ayúdale a relajarse con un clima tranquilo y relajado en casa.

Si el clima familiar es tenso, el pequeño vivirá en un ambiente de tensión y estará nervioso, al igual que él nos contagia los nervios a nosotros, las situaciones de tensión hacen que este nervioso.

6.- Refuerza al pequeño cuando este calmado.

Cuando el niño o niña este calmado, reforzaremos esta conducta prestándole atención, verbalizando lo contentos que estamos hoy que podemos hacer determinadas cosas, como trabajar, leer, etc.

7.- No le etiquetes como inquieto o malo por ello.

Entiende que no puede evitarlo, enséñale a canalizarlo de otra manera, pero no hagas que se sienta mal por algo que va en su forma de ser. Hazle saber que lo que te molesta es su comportamiento, y porque te molesta, no el pequeño en cuestión.

8.- Fomenta su atención con diferentes actividades tranquilas,  puzles, cuentos, juegos de mesa, busca las diferencias, etc.

9.- Anímale a que termine las actividades que realiza.

Los pequeños inquietos tienden a no parar y a cambiar de actividad constantemente. Es importante que le animemos a finalizar las actividades, como rutina de acción.