ASÍ ES COMO LA RELACIÓN CON NUESTRA MADRE CAMBIA A TRAVÉS DE LOS AÑOS

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push-ups-888024_640Pasan los años y al final te das cuenta de que siempre fue tu mejor amiga

Nunca existirá nada más complejo que la relación con nuestra madre. Ella es la primera persona con la que nos conectamos en este mundo y también la primera persona en amarnos, incluso antes de conocernos cara a cara. Es la persona que estará siempre a tu lado, que por algunos años parecerá ser tu mayor enemiga y que luego demostrará haber sido, en realidad, la mejor amiga que podrías haber tenido. Le debemos tanto a nuestras madres, después de todo, es gracias a ellas que somos lo que somos, incluso si en los años de adolescencia lo queríamos negar completamente.

Ella es tu primera persona, y con esa frase me refiero a que es el primer ser humano en amarte completa e incondicionalmente. Durante la primera década de nuestra vida vemos en ella un lugar donde refugiarnos y la posibilidad de que todo se haga realidad. Para ella no existen imposibles, especialmente durante esta década, y por años creerás que no hay superhéroe que pueda comparársele. Todo lo que aprendimos durante estos primeros 10 años de nuestra vida se lo debemos, definitivamente a ella.

Luego viene esa difícil época llamada adolescencia y todo parece cambiar radicalmente. No comprendemos exactamente el porqué, pero sentimos una necesidad imperiosa de separarnos de ella completamente, de demostrarles que somos una persona totalmente diferente. Es así como pasamos 5 o 7 años queriendo que siga cuidándonos como cuando éramos más pequeñas y deseando demostrarle que finalmente somos adultas, mujeres, tal como ella. Muchas veces sentiremos que nos ahogan, cuando la verdad es que los límites que nos imponen nacen de su amor por nosotras, de la preocupación que sienten y de lo mucho que desean que no cometamos errores.

Sin embargo, llega un punto en el que todo cobra sentido: llegas al final de la segunda década de tu vida, pasas los 20, los 23 o los 25 y comienzas a mirar hacia atrás. Tu madre sigue ahí, a tu lado, la constante de tu vida entre tantos amigos y amores que han entrado y salido cada año y no puedes evitar sentir un agradecimiento infinito por su presencia. Porque estuvo contigo cuando aún no sabías caminar, porque estuvo contigo cuando aprendiste a hablar, porque estuvo contigo cuando descubriste tu primer pasatiempo y también cuando decidiste rebelarte contra un supuesto sistema que te oprimía. Fue paciente con tus fiestas, con tus gustos, con tus cabellos teñidos de colores extraños y hermosos y nunca, nunca, dejó de amarte. Ni siquiera por un segundo.

Es así que de tanto darte cuenta de las cosas, de tanto recordar cada una de las veces que te dio un consejo que no seguiste (y que debería haber seguido) o que dio una opinión que no te gustó (y que al final tenía razón) comprendes que ella es prácticamente el gran amor de tu vida, la persona que siempre estará a tu lado y que te amará sin importar lo que suceda. Ella se convierte en tu mejor amiga, la persona a la que quieres contarle todo lo que suceda, la mujer con la que te puedes enfadar pero que sigues queriendo igual. Esta es la forma en la que la relación con tu madre evoluciona a través de los años yla forma en la que la conexión que tienes con ella te cambia y te convierte en mejor persona.

Esta es, definitivamente, la relación más importante de nuestras vidas, la que aguanta los cambios y la que no se debilita nunca, ni siquiera con los altos y bajos de la vida. Toma el teléfono y llama a tu mamá, porque nunca hay un mejor momento que el presente para agradecerle todo lo que ha hecho por ti. Hay cosas que antes no comprendimos y que ahora tienen mucho sentido y no hay nada más bello que darnos cuenta que, a pesar de todo, siguen a nuestro lado.

Por Teresa Donoso
Fuente: upsocl

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