¿Baby Shower o Blessingway?

Ambas, son celebraciones que giran en torno a la embarazada y su eventual parto. Si bien, una es más comercial que la otra, el Baby Shower ha tomado tanta fuerza que se ha convertido en una tradición difícil de obviar en casi todo el mundo, aunque con diferencias dependiendo del país. Por ejemplo, en China, el Baby Shower se celebra una vez que el bebé ha nacido –como una forma de agradecer porque todo haya salido bien- mientras que nosotros lo hacemos previo al parto. Y es que aunque su origen no está muy definido, nos apegamos un poco más a la tradición popular norteamericana post II Guerra Mundial, donde surgió esta idea con el objetivo de apoyar económicamente a los padres.

Cuando hablamos de Baby Shower, lo primero que se nos viene a la cabeza son los regalos. Y es que si bien no puede faltar la torta con el nombre del esperado bebé, los cupcakes y los globos, es una fiesta donde lo más importante son los regalos que se le harán a los futuros padres. Y es cada invitado debe llevar al menos un presente. Es el momento propicio para que los papás vayan organizando su lista. Y es que después de esta celebración, se puede prescindir de comprar algunas cosas. Pues llega de todo. Y si los futuros padres tienen un amplio círculo social, es probable celebrar más de un Baby Shower; el del trabajo, el de la familia, el de los amigos del colegio…y así, la lista puede ser larga. Y no exagero. Hoy, se da mucho que la embarazada pase de un Baby Shower a otro sumando regalos para ella y su bebé. Si me preguntan a mí, no le veo nada de malo. Pero, me inclino más por esta segunda opción que les contaré.

El Blessingway, es un rito mucho más espiritual y menos conocido, aunque de a poco ha ido tomando fuerza y cada vez son más las mujeres que se atreven a celebrarlo. Como su nombre lo indica: blessing = bendición; way = camino, éste es un ritual para ofrecer bendición a los parajes de la vida. Los nativos Navajos de América del Norte así lo hacían. Otorgaban bendición al embarazo o al paso de las niñas hacia la pubertad. Suele hacerse entre mujeres, sin embargo, hay ocasiones en que participan hombres; maridos, padres, hermanos, amigos cercanos. Y así fue en mi caso. Estaba en la semana 36 de embarazo aproximadamente, cuando mi esposo me dice que hay una sorpresa para mí y que tenemos que salir. Llegamos al Parque Bicentenario, allí estaban mi hermana y mis dos mejores amigas, sentadas en un círculo, en un espacio hermoso, íntimo, perfectamente preparado debajo de un árbol. Había agua con sabores naturales, ricos tés e infusiones, queques hechos por ellas mismas, pétalos de rosas encima de un paño blanco y una tinaja con agua, en donde lavaron mis pies. Me coronaron con un cintillo de flores, igual que si fuera una reina y me lo hicieron sentir. Cantamos mantras, lloré, me emocioné. Bendijeron mi embarazo y a mi niña que estaba por nacer. Me dieron ánimo para continuar y me recalcaron que yo era una guerrera con fuerza y capacidad de parir. Me regalaron una pulsera de piedras intencionadas con buenos deseos y sentimientos. (Hasta hoy, que mi hija tiene 10 meses, es mi amuleto preferido) Fue un encuentro mágico y lleno de amor. Me hablaron y aconsejaron. Me mimaron, me aplaudieron y me fortalecieron. No necesitaron un millón de amigos para llenar espacios y hacer regalos. Con poco, crearon el ambiente propicio que hizo estallar mi corazón de amor. Sin lugar a dudas, fue un día maravilloso, uno de los mejores momentos de mi embarazo y que atesoraré siempre. Mi Blessingway fue perfecto. Me sentí honrada junto a mi bebé. Fue un encuentro absolutamente espiritual y digno de repetir. Si se trata de mi opinión, me encantaría que todas las embarazadas pudieran vivir un rito tan lindo como el que yo viví. No digo que no haya que celebrar más Baby Shower, al contario, a veces pueden ser de gran ayuda para los futuros padres y está bien que existan. Pero sí, deberíamos empezar a darle más cabida a lo espiritual. No hay regalo material que supla la instancia de conectarse con el amor verdadero de la gente que realmente te aprecia y con el bebé que llevas en tu vientre. Ése es un regalo que jamás quedará chico ni que habrá que cambiar. Es un regalo que se lleva por siempre en el alma. ¿Baby Shower o Blessingway?…comenzar con uno y terminar con el otro también puede ser una buena idea. La decisión depende de cada uno.

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