5 cosas que todas las madres sentimos

cosas que todas las madres sentimos

La llegada de un hijo cambia por completo la vida de su madre, nace una nueva mujer. Nuestras prioridades y sueños en la vida dan un enorme vuelco ya que de una u otra manera todo girará en torno a estos pequeñitos que han revolucionado nuestra vida, cabeza y corazón.

Está claro que todas las madres somos diferentes, cada una tiene un estilo particular, tal vez métodos de crianza muy diversos e hijos igualmente distintos. Sin embargo existen algunas características que sin duda logran unificarnos, sea cual sea el estrato social, raza, nacionalidad o tendencia somos madres y como tales hay cosas transversales entre nosotras.

1- AMOR INCONDICIONAL A NUESTROS HIJOS.

Creo que no existe una mujer que no daría la vida por sus hijos, con el solo hecho de sentirlos, mirarlos y verlos crecer, se asoman nuestros más profundos sentimientos. Tal vez antes de ser madres nunca imaginamos que una simple sonrisa, una mirada, un balbuceo o un “te quiero mamá” podrían llegar a derrumbarnos, algo tan simple como un dibujo de nuestros hijos se vuelve más valioso que cualquier obra de arte de un pintor famoso. Está claro, antes de ser madre no se experimenta lo que es el amor en su máxima expresión.

2.- NO IMPORTA NADA MÁS QUE VER FELICES A NUESTROS HIJOS

Logros académicos, buen vestir, juguetes de calidad… que importa! Nuestro principal objetivo en la vida es que ellos sean felices y claro está que también esperamos darles lo mejor que esté a nuestro alcance.

Si  por a A, B o C motivo nuestros hijos no toman el camino que siempre quisimos para ellos, logramos no frustrarnos si vemos que su felicidad estaba en otro lugar sea cual sea su elección, siempre estaremos con ellos.

3.-  TODAS LAS MADRES COMENTEMOS ERRORES

No importa cuán preparadas estemos para ser madres, nuestra edad o cuántos hijos tengamos… Todas comentemos errores! Convertirnos en madres es sin duda lo más maravilloso que puede suceder pero también es un camino lleno de dificultades, miedos y cosas nuevas que muchas veces no sabemos cómo enfrentar. Qué no daríamos para ser madres perfectas, para no equivocarnos, pero eso es imposible ya que parte del aprendizaje está en los errores, los que además nos hacen más humanas frente a nuestros hijos. Aprender a decir “lo siento, me equivoqué” es un acto de inmenso amor, solo debemos atrevernos a decirlo, ya verás como luego de esas palabras te esperarán besos, abrazos y un “te quiero mamá”.

4.- MIEDO E INSEGURIDAD. TODOS LO HEMOS SENTIDO EN ALGÚN MOMENTO

De un día para otro pasamos de ser solo mujeres, a ser madres. De un minuto para otro pasamos de no tener nada en nuestros brazos a sentir la responsabilidad de estas pequeñitas personas que nos entrega el médico cuando nacen, tan frágiles, tan hermosos, tan dependientes. En ese minuto aparece una gran duda… ¿seré capaz de ser la madre que merece?. Para que hablar de cuando se enferman, sin duda nos dan ganas de ponernos en su lugar para que ellos estén sanos y nosotros sufrir las consecuencias de la enfermedad, pasar noches en vela con nuestros pequeños enfermos es una tortura que nos llena de angustia. Cuando son mayores y ya van al colegio, al no verlos en todo el día nos angustiamos ya que no sabemos si están bien, si necesitan algo etc.

5.- NO IMPORTA CUANTAS VECES SE CAIGAN, NOSOTRAS SIEMPRE ESTAREMOS A SU LADO

Tal como las madres cometemos errores, nuestros hijos también se pueden caer. Cuando esto ocurre, sin duda nos podemos enojar, pero eso nunca nos hará amarlos menos o alejarnos de su lado, es más sabemos que es en esos momentos cuando más nos necesitan tengan la edad que tengan.

En fin, las madres somos más parecidas de lo que podemos imaginar ya que estamos unidas por una misión: la de cuidar, criar y ver crecer a nuestros hijos felices más allá de las circunstancias y decisiones que podamos tomar a lo largo de la vida, finalmente somos simples mortales que se nos ha entregado la maravillosa misión de ser madres y estamos esforzándonos día a día para hacer lo mejor por nuestros hijos.