Crianza con apego, contención y amor ¡No dejes llorar a tus hijos!

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La crianza con apego sin duda es lo más natural y mágico que puede existir ya que promueve la lactancia materna prolongada, colecho y crianza en brazos.

¿Cuántas veces hemos escuchado?… Déjalo en la cuna porque lo vas a malcriar o debe llorar para que se canse y se quede dormido… esto no solo sale de las bocas de conocidos, amigos, abuelas o tías, sino que lamentablemente también de profesionales de la salud y educación. Sin embargo el tiempo ha tirado por la borda estas formas de crianza y nos ha vuelto a los orígenes donde los niños crecían en los brazos de sus padres.

Este tema causa discusiones tanto en especialistas como en familias, muchas defienden aún la independencia de los niños desde edades muy tempranas como otras se encuentran totalmente en contra y prefieren la mayor cercanía posible con sus hijos.

Algunos padres creen que para realizar una crianza con apego deben dejar de trabajar para así estar tiempo completo con los niños lo que implica dejar de tener cualquier actividad extra, hacer todo lo que los niños quieran y no poner límites, pero no se trata de eso, los extremos nunca son buenos, solo debemos de criar con amor, dedicación, cercanía y presencia. El amor nunca malcría!  Entregar amor, contacto y protección nunca va a perjudicar a los niños!

Si nos vamos a la etapa gestacional  podemos darnos cuenta que el bebé pasa 9 meses en contacto directo con el cuerpo de su madre, ¿como puede ser posible que pensemos que al momento de nacer necesita algo completamente contrario y es mas encontrándose en un ambiente que lo vuelve muy vulnerable?. Sin duda la “evolución” de la sociedad y algunas culturas van alejando cada vez más a los padres de lo instintivo y natural que es la crianza.

Sergio Snieg, del Comité Nacional de Pediatría Ambulatoria de la Sociedad Argentina de Pediatría (SAP), indica que “malcriar es enseñarle al bebé a no buscar a sus padres porque éstos no van a hacer caso a su llanto, o dejarlo que se acostumbre a estar solo cuando esto no es lo natural: ‘biencriar’ en cambio, tiene que ver con darle brazos y contacto físico, enseñarle que puede contar con ellos, y que lo protegen frente a la angustia”, detalla Snieg.

 Apego y culpa

El apego es la necesidad de cercanía que tiene el bebé con sus padres y los padres con sus hijos, sin embargo cada familia lo desarrolla según su estilo de vida y entorno. No es totalmente necesario dormir en la misma cama con los niños, llevarlos todo el día en los brazos,  porta bebé o darles de amamantar por varios años para que se sientan amados y contenidos, hay madres que no tienen leche suficiente para llevar una lactancia materna prolongada pero sí pueden ser capaces de dar mamadera con mucho amor sin embargo hay quiénes dan de amamantar pensando en cualquier cosa menos en sus hijos,  esto se trata de respetar las necesidades del niño y de sus padres sin prohibirles la cercanía atemorizándolos con una supuesta mala crianza.

Actualmente ya está muy comprobado que la experiencia de apego durante los primeros años de vida es tremendamente importante ya que será un modelo a seguir para sus  futuras relaciones.

Conciliar los roles de padres y trabajadores

Muchos padres deben pedir a gritos la opción de compartir más tiempo con sus hijos pero la mayor cantidad de familias no lo pueden hacer por sus trabajos, es por esto que debemos intentar conciliar roles como familia y como sociedad, trabajar con horarios flexibles o desde cada es el sueño de muchos pero si no es posible, debemos entregar tiempo de calidad a nuestros niños, dedicándoles momentos exclusivamente a ellos sin estar pendientes de otras cosas como por ejemplo el teléfono y los temas pendientes del trabajo, ese momento de conexión debe estar marcado por una entrega de ojos, oídos, cerebro y corazón..

Debemos llegar al equilibrio para conciliar nuestra vida personal-laboral con la presencia y amor que entregamos a nuestros niños los que sin duda son la imagen del amor más grande que pueda existir.