EL RELLENO CON AMOR

EL RELLENO CON AMOR

Esta columna está dedicada con mucho amor a todas las madres que en algún punto debieron optar por el relleno para alimentar a sus bebés. Por el motivo que sea.
Como un torbellino escuchas a tu alrededor la importancia de la lactancia materna, “tetadas”, que si seis meses, que si dos años, que destete respetuoso, lactivismo por el derecho a dar pecho libremente. Pero esto no resuena en ti con felicidad. Al contrario, remueve sentimientos que no logras reconocer y abrazar del todo, un poco de frustración, pena, rabia, impotencia, incluso la tan femenina culpa.

Pero, ¿porque te sientes así? Amas a tu hijo quieres lo mejor para él, le das lo mejor, está creciendo sano, hermoso, cada día te sorprende con sus nuevos aprendizajes, es muy inteligente, nunca se enferma. Así que honestamente nada que envidiarles a las mamis que se la viven con la teta afuera (sé que soy una pero hoy me enfoco en ti).

Hiciste un enorme sacrificio, con tus pezones rotos o adoloridos, la angustia de tu bebé llorando sin poder calmarlo, las voces a tu alrededor recalcando lo importante de amamantar, en tu mente una y otra vez te repetías a ti misma que la leche materna es lo mejor, que deseabas amamantar, pero el dolor, frustración y angustia eran cada vez más grandes. Las consultas con tu pediatra y su eterno “está bajo peso”, nuevamente las voces con “tu leche no alimenta”, “yo tenía los pechos llenos”, “llegaba a mojar la ropa”, y un eterno, agotador e infinito etcétera que nada aportaba en solucionar lo que estabas viviendo.

Hasta que un buen día cediste y aceptaste dar el primer relleno a tu bebé, que gran alivio, al fin se alimenta bien, duerme de corrido varias horas, se ve feliz, y satisfecho, tu stress y angustia disminuyen. Te sientes más confiada en tu papel de madre ¡y ya!, más vale un relleno con amor que la teta con lágrimas en los ojos.

Ojalá ese fuese el fin de la historia, sería mucho más sencillo. Pero siguen las voces a tu alrededor, de repente de desconocidas (porque respetamos tan poco las maternidades de otras). “¿por qué no das pecho?”, “tan chiquitito y ya con mamadera”, “deberías darle pecho, son más sanitos”. Y algo en ti comienza a removerse cada vez que lees sobre los beneficios de la leche materna, convocatorias a tetadas, madres que insisten en amamantar contra viento y marea incluso a niños que ya van al jardín.

Ese algo que se remueve en ti es un duelo no resuelto, que debes escuchar, del cual es necesario hacerte cargo, te faltó apoyo, no te proporcionaron la información necesaria, acudiste al pediatra y no supo orientarte, la matrona o enfermera solo se limitó a insistir en la lactancia materna exclusiva, pero en la práctica nadie te dijo, mira aquí está el teléfono de una asesora de lactancia, o el miércoles anda a la reunión de la liga de la leche, en este grupo de Facebook te pueden orientar. No es tu culpa, el amamantar es un acto sociocultural, no solo biológico y tras la “era del biberón” se han perdido los referentes de lactancia, no hemos visto a otras mujeres hacerlo, y quienes amamantaron a nuestro alrededor solo tuvieron la suerte de que les surgiera natural. Te abrazo muy fuerte, y con todo mi corazón deseo que vivas tu maternidad con felicidad, que la próxima vez que alguien te critique por no amamantar saques la voz y le cuentes tu historia, que elabores tu duelo, poniéndolo en palabras, mostrando lo que realmente sientes.

Perdónate, no es tu culpa, deja salir esas emociones que hay en ti y disfruta cada mamadera que ofrezcas a tu bebé.