Evita discutir frente a tus hijos

evita discutir frente a tus hijos

Las discusiones son parte del día a día. Muchas veces las necesitamos para llegar a acuerdos, pero es algo que se va aprendiendo con el tiempo. Si discutes con tu pareja, evita que tus hijos te vean, ya que no entenderán que se trata de un intercambio de argumentos, solo sentirán que sus papás están enojados y lo harán sentir inseguros.

Por qué no deben hacerlo

Un niño pequeño, de menos de dos años, aún no comprende el lenguaje del todo. Solo conoce algunas palabras al azar o frases muy simples. En este periodo necesitan sentirse en un ambiente acogedor y seguro. Si ve que sus padres discuten con gritos, se sentirán vulnerables y pueden crecer como niños inseguros, algo que puede mantenerse en la adultez.

Luego de los dos años, si los ve discutir muy seguido, será un comportamiento que comenzará a adoptar. Los niños aprenden mucho por imitación, por lo que creerán que esa es la manera normal de interactuar socialmente. Intenten, como padres, discutir menos. Si van a hacerlo de todos modos, que sea lejos de los niños.

Que los hijos sepan que hubo una reconciliación

Luego de una pelea o discusión fuerte es bueno que haya una reconciliación. No es fácil, por eso hay que dejar que los ánimos se calmen y volver a hablar cuando ya no estén enojados. Una vez que estén de buenas sus hijos deben saber que se arreglaron. Deben verlos en una actitud cariñosa con el otro, tomados de las manos y sonrientes. Esto hará que el hogar vuelva a ser un lugar seguro y entenderá que después de una pelea las cosas se pueden arreglar.

Cómo se ven afectados los niños

Todos los niños se sienten mal después de ver y escuchar a sus padres discutir. Pero cada edad lo manifiesta de manera diferente.

Entre los 0 y 18 meses, cuando aún no saben hablar, se mostrarán nerviosos y tensos luego de una discusión. Le costará dormir y puede despertarse mucho durante la noche. Es más difícil el proceso de reconciliación, porque aún no logra entender todo. Al no conocer los alcances de la discusión pueden mostrarse irritables por más tiempo. Evita a toda costa las discusiones delante de un bebé tan pequeño.

Desde los 18 meses a los tres años toman más conciencia. Si los ve discutir es probable que se ponga a llorar y gritar. Esto lo hace para llamar la atención y lograr que dejen de gritarse.

A partir de los tres años suceden otras cosas. Podría volver atrás con comportamientos que ya tenía superados, como hacerse pipí en la cama o chuparse el dedo. Además podría no querer ir al jardín infantil para resguardar la seguridad de la casa. Además en esta etapa puede ir adquiriendo esas conductas que ve y aplicarlas con sus compañeros de escuela.

Por eso, aunque pensemos que los bebés están muy pequeños para entender, los gritos y el lenguaje corporal los afectan desde edades tempranísimas. Eviten a toda costa discutir fuerte delante de los hijos, y si lo hacen intenten no llegar a enojarse, sino hablar de manera calmada y sin gritos.