La importancia del consumo de agua en los niños

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consumo de agua en niños
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Nuestro organismo no puede funcionar sin agua. Su consumo es absolutamente imprescindible y si bien es importante en todas las edades, en los niños aún más, ya que es fundamental para su desarrollo. Además, el volumen de agua corporal en bebés y niños es mayor y con la edad va disminuyendo.

Por ejemplo, en un lactante, el 70% de su peso corporal es agua, en cambio en adultos esa proporción baja a un 50% ¿Qué significa esto? que mientras más agua contenga nuestro cuerpo, mayor es la proporción de ella que necesitamos tomar.

¿Por qué no podemos descuidar el consumo de agua en nuestros niños?

Por una simple razón: los niños necesitan agua para no deshidratarse. Si el cuerpo de un niño no tiene agua, son varias las funciones vitales que se ven afectadas. Por ejemplo, para respirar necesitamos agua en los pulmones para poder expulsar el aire. Para una adecuada digestión se necesita una gran cantidad de líquido, para así traspasar sustancias desde los intestinos hacia el torrente sanguíneo.

Los niños son más sensibles al calor y a las pérdidas de líquidos en diarreas y vómitos, por lo que el mantenimiento del agua corporal es esencial para que no se produzca una deshidratación severa ni leve. Esta última es muy común en la vida cotidiana.

Los niños además pierden mucha agua cuando sudan. Ellos juegan constantemente y además como dijimos antes, son más sensibles al calor por lo que sudan más, lo que hace necesario reponer esa pérdida para evitar la deshidratación. Al beber agua, la concentración de minerales en sangre vuelve a la normalidad, nos rehidratamos y desaparece la sed.

¿Qué cantidad es la adecuada?

Desde los 6 meses de edad, se debe consumir entre 950 y 1.100 ml diarios y al año de vida entre 1.150 y 1.300 ml cada día. A medida que van creciendo, las necesidades de agua se van incrementando. Así, desde el año hasta los 10 años lo ideal es beber un litro y medio diario (de 4 a 6 vasos), y dos litros entre los 11 y los 18 años (de 6 a 8 vasos).

Es importante acostumbrar a los niños a beber agua incluso si no tienen sed. El agua que tomen los niños debe estar a temperatura ambiente y no demasiado fría, porque esto podría producir distensión abdominal.

 

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