LOS 10 FAVORITOS DE TU PEQUEÑO. HAZLE FELIZ

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Su sonrisa te lo dice todo. No hay recompensa más grande a tus cuidados que verle esbozar esa mueca tan contagiosa. Toma nota porque te desvelamos todos los secretos que harán poner en marcha su máquina de la felicidad.

Su felicidad es la tuya. Ver contento a tu bebé te da tranquilidad. Con su sonrisa te dice que se encuentra cómodo, que está a feliz a tu lado, y también que le estás cuidando bien. Por si ten falta algunas sugerencias, atenta a nuestros consejos.

1. TU VOZ

Está comprobado que el feto reacciona a las voces y a los ruidos que le llegan desde fuera. Con lo cual, es fácil imaginar que el sonido que escucha con más frecuencia sea tu voz. Así, cuando nace, y se enfrenta a un mundo en el que todo es inesperado y distinto, la voz de su madre es de lo poco que le suena familiar. “Esa voz le sirve para calmarse porque le permite reencontrarse con su vida dentro del útero, en la que la placidez, el confort, y la seguridad estaban garantizados”, asegura Mariela Michelena, psicóloga y autora de Un año para toda la vida.

Pero, además, tu voz le sirve para abrirse al mundo. Te oye hablando con papá, con los abuelos, con tus amigo. ”Esa voz le tiende un puente para comunicarse con los otros, para ir incluyendo otras vidas en la suya, que le llevan más allá de lo estrictamente funcional con la madre”, comenta esta psicóloga.

Te proponemos:

Háblale con voz suave cuando le notes intranquilo, y con un tono más animado cuando veas que tiene ganas de jugar.

Con la primera, lo calmarás; con la segunda, le arrancarás una sonrisa. Y explícale todo lo que haces con él: cuando lo bañes, lo cambies…y cuando llore. “Si está llorando, y mamá verbaliza lo que cree que está ocurriendo – “lo que te pasa es que tienes hambre”-, sabrá que alguien viene a su rescate”, asegura la especialista.

2. ESTAR EN BRAZOS

Tu bebé viene de un lugar hecho a medida, en el que se siente sujeto, y en el que nada le sobra ni le falta porque el líquido amniótico le ha mantenido recubierto y protegido. Ahora, esa sensación de sujeción la tiene que encontrar en algún sitio, y tus brazos cumplirán a la perfección esa función. “La madre tiene que reproducir fuera lo que el bebé vivió intraútero, para que esa transición no sea brusca. Y eso pasa porque el niño pueda estar en brazos todo lo que necesite”, asegura Mariela Michelena. En tu regazo, podrá recibir tu olor y escuchar tu corazón, y le hará sentirse querido y acompañado.

Te proponemos:

Olvídate de la idea equivocada de que tu hijo se va a malacostumbrar. “Cuando a un niño le han ofrecido los suficientes brazos, crece con la seguridad necesaria como para que un día esos brazos se le queden estrechos, y quiera lanzarse a conocer el mundo”, asegura Mariela Michelena. Acúnalo cuando veas que lo necesita, y mécelo a un ritmo suave. El balanceo tiene un efecto sedante y además influye en su desarrollo, mejorando su equilibrio.

3. LA MÚSICA

Tanto para estimularlo como para calmarlo. La música es un acompañamiento ideal para cualquier momento del día. Además, cumple una importante función a nivel cerebral, ya que potencia las conexiones cerebrales de tu hijo. Pero, aparte de sus efectos sobre la inteligencia, la música, si es entonada por tu voz, se convierte en un lugar de encuentro íntimo. “La canción de cuna es la lengua materna del bebé. Bebé y mamá se encuentran en la canción. El bebé llora y la mamá canta, y no se sabe quién llora y quién canta, porque a veces la madre después del parto, está sensible, y llora y canta a la vez”, asegura esta psicóloga.

Te proponemos:

Rescata de tu memoria esas melodías que a ti te cantaban. Y entónalas cuando tengas a tu bebé en brazos, cuando le estés bañando o dando un masaje. Si no te acuerdas de las letras, bastará con un tarareo. A medida que crezca, descubrirá lo “divertido” que puede ser una canción infantil. Las populares tienen ritmos pegadizos, y se puede incorporar alguna “coreografía”.

4. LAS CARICIAS

¿Sabías que tu bebé nota tus caricias ya antes de nacer? Las contracciones del final del embarazo las percibía tu pequeño como “suaves abrazos”. Por tanto, ahora que ya está a junto a tí, no dudes en seguir tocando su piel. El tacto es un sentido potentísimo en los bebés, y a través de su piel, puedes “decirle” todo lo que aún no te entenderá con palabras.

Te proponemos:

Asegúrate de que el día del parto, el equipo médico que te atienda va a respetar el llamado contacto precoz, que no es más que colocar a tu bebé sobre ti al nacer. Con este primer arrullo, les será más fácil reconocerse y amarse, y también la lactancia se verá favorecida.

En casa, no dudes en acariciarle mientras mama, o cuando le bañas…o colocarle sobre tu pecho desnudo cuando le notes intranquilo.

5. LOS MASAJES

Lo estimulan, lo relajan y le alivian pequeñas molestias.

Los masajes son placenteros y, además, le ayudan a sentirse mejor, porque está comprobado que estas “caricias dirigidas” influyen positivamente sobre su sistema inmunológico y nervioso. Pero también, te ayudarán a ti. Dándole un masaje, fomentarás tu vínculo afectivo con él, ya que a través de este contacto aprenderás a interpretar sus señales, y a conocerlo un poco más.

Te proponemos:

Reserva un rato al día, unos 20 minutos, para darle un masaje. Asegúrate de que la habitación está a una temperatura agradable, y colócale sobre una superficie segura. Utiliza una crema o un aceite especial para bebés para que tus manos se deslicen suavemente sobre su cuerpo, y realiza movimientos lentos pero firmes. Empieza por las piernas y ve subiendo por el abdomen y el pecho, hasta llegar a los brazos y la cara.

6. LA RUTINA

Lejos de ser aburrido, mantener unas costumbres diarias le dan seguridad. Por tanto, aunque, en principio, pasen por cierto caos, en el que los horarios son imposibles de cumplir, poco a poco, irás descubriendo cómo establecer ciertas rutinas. Son importantes porque tanto a él como a ti les ayudarán a organizar sus vidas. Tener un horario para el baño, para el sueño, y más adelante, cuando la lactancia a demanda deje paso al tenedor y a la cuchara, también para las comidas, favorecerá su ritmo biológico. Eso sí, sé flexible y comprensiva porque como asegura Mariela Michelena, “cada bebé tiene su propio ritmo, y hay que respetarlo”.

Te proponemos:

Báñalo todos los días a la misma hora, y sigue la misma rutina. Baño, masaje, cena, cuento, un rato de caricias y a dormir. Es la mejor forma de hacerle entender que se acerca la hora de acostarse. Y sigue este tipo de organización para el resto de las tareas diarias: una hora para levantarse, otra para comer, para la siesta…

7. JUEGOS

No sólo es divertido; jugar le ayudará a desarrollar su inteligencia y a relacionarse con el mundo. Pero, ojo, lejos de lo que pudieras pensar, los niños no nacen sabiendo jugar. Tu labor es guiarle. Porque, además, para ti el juego también es imprescindible. “Jugando con su bebé, la madre descansa de la responsabilidad de cuidar al bebé, y deja de preguntarse constantemente si lo estará haciendo bien. En el juego, todo eso se disipa y la madre se entrega al disfrute de su bebé y su maternidad”, asegura Mariela Michelena.

Te proponemos:

Primero con tus manos y tu voz, y más adelante, con juguetes adecuados para su edad, dedica un rato a pasarlo bien con tu bebé a diario. Cosquillas, canciones, saltos, persecuciones a gatas por el pasillo…todo vale con tal de que la risa esté asegurada. Y como también aprender puede ser divertido, los juguetes educativos cumplen una misión fundamental en el desarrollo intelectual de tu pequeño. Puzzles, encajables, piezas de construcción…están a vuestra disposición.

8. TU OLOR

“El olfato es uno de los sentidos más primitivos que mantenemos. De hecho, es el olor de la madre con lo primero que el bebé se encuentra al nacer”, comenta Mariela Michelena. De ahí, que pronto sea capaz de reconocerlo y diferenciarlo del olor de otras personas. Además, esta forma de unión se enfatiza con la lactancia materna, ya que su nariz permanece pegada al pecho de la madre.

Te proponemos:

Olvídate de las colonias durante las primeras semanas de vida de tu bebé ya que enmascararán el verdadero olor de tu piel. Permanece con él en contacto piel con piel algún rato al día para que se haga con tu olor. Y toca su mantita o su osito de peluche con el que va a dormir, para que le resulte “familiar”.

9. EL AGUA

Tu bebé viene de un medio acuático. Y por lo tanto, es lógico pensar que se sienta a gusto flotando en el agua. De ahí, que la hora del baño se convierta en uno de los ratos más esperados del día para un bebé. El agua relaja y a la vez, lo estimula. Convierte esa rutina en un momento placentero.

Te proponemos:

“El objetivo con un recién nacido, no es jugar en la bañera, porque es muy pequeño, pero lo que sí se puede intentar es reproducir lo que ocurre en la vida intraútero”, comenta esta psicóloga. Pon el agua a una temperatura agradable- alrededor de los 37ºC-, y sujétalo firmemente. Utiliza el jabón para acariciar su piel, deja que el agua resbale por su cuerpo…Y más adelante, cuando tu pequeño se sujete sentado, enséñale a salpicar, a atrapar la espuma, dale algún juguete…

10. LOS PASEOS

Pasados los primeros días tras el parto, en el que ni tú ni él tendrán muchas ganas de pasear, no dudes que tu bebé necesita conocer mundo. El paseo diario le aporta vitamina D, a través de la luz solar, necesaria para la formación de sus huesos. Y además, estimulará sus sentidos.

Te proponemos:

Aprovecha las horas con temperaturas agradables para dar un paseo. Y como hasta que aprenda a caminar, irá en su silla de paseo, colócalo de cara a la marcha para que “no pierda detalle”. Una parada en el parque, para jugar en el arenero o los columpios, completarán la excursión.

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