¿MAMADERA CON AMOR O DAR PECHO CON ESTRÉS?

Sin Duda la lactancia materna es el mejor alimento que una madre puede entregar a sus hijos, pero ¿Qué sucede cuando este momento se transforma en un sufrimiento para la madre?

Desde los inicios de nuestra especie, la leche materna ha sido el alimento más completo y natural que pueda existir, se encuentra a la temperatura ideal y entrega todos los nutrientes y anticuerpos necesarios para cada etapa del desarrollo, es por esto que  la opción de amamantar ha sido tan defendida a lo largo del tiempo, es más hace ya varios años las mujeres alzaron la voz para exigir el derecho de pasar más tiempo con sus hijos para prolongar así este tipo de alimentación como fuente exclusiva de nutrientes en los primeros meses de vida. En los últimos años se han creado diversos grupos defensores de la lactancia materna exclusiva y prolongada quienes buscan crear conciencia de lo importante que es para la alimentación de los niños y para el vínculo que se genera entre madre e hijo, sin embargo a raíz de esto se ha iniciado en redes sociales una especie de “guerra entre madres” donde un bando promueve la lactancia materna prolongada y castiga o culpa a quienes no la ejecutan y por otra parte el bando de las madres que por alguna razón no amamantan a sus hijos y los alimentan con fórmula.

La guerra entre madres ha llegado a niveles insospechados donde la condena y la culpa juegan un rol fundamental, sin embargo aquellas mujeres que tanto  promueven y luchan por un tipo de crianza respetuosa y basada en el amor, olvidan que con sus dichos y condenas pueden dañar profundamente a mujeres que intentan darle lo mejor a sus hijos y que por alguna razón no lo hacen a través de la lactancia materna, a raíz de esto nos hacemos la siguiente pregunta. ¿Es menos madre o peor madre quién no amamanta a sus hijos?

El amor y el respeto no solo debe estar presente en la crianza de los niños, debe estar también en la relación con nuestros pares, en las extensas conversaciones que tienen las madres en el día a día, en redes sociales, en la espera del médico etc.  Juzgar sin conocer a cabalidad lo que sucede en la vida de cada persona es un acto de desamor enorme, es algo que no queremos que nuestros hijos aprendan, es culpar y dañar gratuitamente.

Hablando  con muchas madres me di cuenta del daño que se hacen entre ellas, me llamó mucho la atención una mujeres que cuando le consulté sobre el tema rompió en lagrimas diciéndome que ella era una “mala madre” ya que solo pudo amamantar a su bebé por 2 meses, simplemente no tuvo leche suficiente para alimentar más tiempo a su hijo; esta mamá  me contaba que cada vez que se acercaba la hora de amamantar ella se angustiaba porque a los pocos minutos el bebé comenzaba a llorar por la falta de leche, ella se angustiaba por no poder ayudarlo y comenzaba así una toma más donde ambos lloraban desconsoladamente. Lo anterior la llevó a visitar a varios médicos, algunos la amonestaban  diciéndole que era indispensable que alimentara a su bebé con leche materna, que se alimentara bien, que tuviera una vida más relajada y con menos estrés para producir más, otro médico sin embargo buscó más a fondo y se dio el tiempo de preguntarle por su situación familiar y encontró que aquella mujer que fue juzgada estaba pasando por una compleja situación, su hija mayor tenía una grave enfermedad, no tenía apoyo de ningún tipo y la  frustración  la tenía al borde de un abismo lo que sumado a las constantes críticas por  querer buscar otras alternativas de alimentación para su hijo la llevó a una profunda depresión.

Vuelvo a la pregunta ¿Es menos o peor madre aquella que no puede amamantar a sus hijos? Tal como ocurrió con esta mamá, hay muchas mujeres que sufren día a día por las críticas de otras madres que olvidan lo privilegiadas que son al tener ese tan preciado alimento para sus hijos. Criar con amor y de manera respetuosa es también actuar de la misma manera en nuestras vidas sin olvidar que existen situaciones y  enfermedades tanto físicas como psicológicas que lamentablemente afectan y disminuyen la posibilidad de amamantar.