Lactancia: Mordeduras en el pecho ¿Bebés hambrientos o pequeños vampiros?

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Amamantar es simplemente un acto de magia y amor, un momento sublime en el cual mamá y bebé se encuentran en una conexión inigualable, pero ¿qué pasa si en ese hermoso momento tu bebé hambriento se transforma en un pequeño vampirito que lo único que hace es morder su fuente de alimento?

Tranquila, si estas pasando por eso lo primero que todo es armarte de paciencia ya que lógicamente es doloroso pero te puede ayudar seguir algunos de nuestros consejos.

  1. Comprende que es algo natural.

La succión del bebé es una de sus primeras reacciones al enfrentarse al pecho materno, es algo muy instintivo y corresponde a uno de los principales reflejos para sobrevivir fuera del ambiente intrauterino. Es verdad que a veces la fuerza o la presión de sus encías es excesiva pero tal como tu estas aprendiendo a dar pecho, él está aprendiendo a tomar leche de ti.

2.- Cuando el bebé te muerda, intenta aguanta el dolor pero nunca te separes de forma brusca ya que te dolerá aun más y probablemente te hagas más daño. Trata de introducir la punta de tu dedo en el borde del labio del bebé para separarlo lentamente.

3.- Busca nuevas posiciones para amamantar que le acomoden tanto a ti como a tu bebé.

4.- Si te sientes angustiada y no logras tener una lactancia cómoda busca ayuda con tu matrona, ella te podrá asesorar en la técnicas que estás utilizando y juntas encontrarán la forma de mejorarla.

5.- Conéctate con tu bebé e intenta no predisponerte. A veces algunas mamás comienzan a dar pecho ya con el miedo de que será doloroso transmitiendo está sensación al bebé lo que produce tensión en ambos.

6.- No te rindas, intenta no usar la mamadera ya que es posible que después te cueste aun más lograr una buena lactancia.