Perla de leche: dolor, obstrucción y solución

Justamente hace unas semanas leí bastante sobre este tema y me llamó mucho la atención, no tan sólo por su nombre, sino por el dolor que puede causar. Y resulta que unos días después me tocó vivir la ingrata experiencia. Sí, duele, pero si tienes “suerte” se pasa rápido.

Mi lactancia iba de lo mejor (después de muchos días de aguantar terribles mordidas debido a la denticion de mi hija) cuando de pronto me comencé a sentir mal y empecé a sentir dolor cada vez que mi hija se ponía al pecho. Pero me dolía un sólo lado, el derecho. Lo dejé pasar. Pensé que mi hija me pasaba a llevar sin querer con sus dientes. Pero, al pasar de las horas, mi sensación de incomodidad aumentó al igual que la de mi bebé. No mamaba con tranquilidad y cuando hice una pausa para mirarme, me di cuenta que mi seno derecho estaba a punto de reventar, dicho de una manera coloquial. Lo más parecido a una mastitis. Mi autodiagnóstico fue: obstrucción de las glándulas mamarias. “Algo aquí no anda bien”, pensé. Y es que la leche no estaba saliendo con normalidad.

Ya era de noche y cuando logré que mi niña se durmiera, me miré de nuevo, pero esta vez lo hice detenidamente. Y ahí estaba el puntito blanco, justo asomado en el pezón. Tenía una “perla de leche“. Y claramente se trataba de algo provocado por los tirones de mi hija. Desde hace un tiempo, en ocasiones se distrae fácilmente y mientras toma leche, lleva su cabeza hacia atrás sin soltarse de mi pecho y, eso provoca una lesión, lo que conlleva una obstrucción. Cabe mencionar que, cuando es una obstrucción por traumatismo, como en mi caso, a los 5 a 7 días habrá cesado la molestia, pues se forma una costra que termina por caer sola. Pero, como el dolor es agudo, se puede poner calor local y después, con una aguja previamente esterilizada,  se pincha la cabecita brillante color nácar y finalmente se drena la mama para vaciarla. El dolor comienza a pasar de inmediato. Y es que tener un seno obstruído, permítanme decirles, ¡es mucho más que molesto! Mi pecho estaba inflamado, con bultos y muy duro. A esas alturas sentía que me dolía todo el cuerpo. Pero, lo que describí fue justamente lo que hice …y funcionó. Después de pinchar, vacié manualmente mi seno y durante las tomas de madrugada, mi hija me ayudó a continuar con el drenaje. Al otro día, todo había vuelto a la normalidad.

Ahora bien y, en honor a la verdad, dejé pasar mucho tiempo antes de tomar una determinación y no presté la debida atención a las señales que me dio mi cuerpo. Pasaron muchas horas antes de pinchar y drenar. Y como dije al principio: “si tienes suerte se pasa rápido…” (Claramente es una manera de decir). En esta ocasión fui afortunada de que no fuera algo más grave. A veces las «perlas de leche» pueden deberse a una infección del pecho y eso es mucho más serio y debes recurrir a un especialista médico que seguramente te tratará con antibióticos ¿Cómo saber si se trata de uno u otro caso? Si después de poner calor, pinchas la perla y hay más dolor e inflamación, quiere decir que tu perla de leche es de origen bacteriano, por lo que puede ser más profunda y afectar a todo el conducto. Sí o sí necesitas diagnóstico médico.

No está de más decir que a una mujer le puede ocurrir más de un episodio de perla de leche, por lo que siempre es importante atender nuestras molestias -aunque creamos que son mínimas-  y así evitar una complicación mayor. Y algo no menos importante; no exponer a nuestros hijos al estrés de un “destete” traumático por falta de información. Y si lo digo es porque pasa. Muchas mamás piensan que con esto ha llegado el fin de las lactancia. Que a ti no te ocurra. Infórmate, pregunta, pide ayuda y no te angusties. Si te toca pasar por una perla de leche, ya sabes que tiene solución.

5/5 (2)

Te gusto?